¡Gourmet! difíciles los asuntos de gastronomía, pudiera decirse de nuestra publicación de hoy. Equiparar estilos, modos de preparación, presentación, colorido y por supuesto que sabor y deleite, a través de una buena comida, tendríamos que hacerla no mediando otra cosa que los gustos de quienes saben, y saben comer.

Entre nuestros miembros siempre cercanos, algunos casi ‘gastrónomos’ que conocemos, pudimos inventarnos un pretexto para entrarle al arte de comer fino, sea formal, frugal o abundantemente. ¡Jajá¡, la comida fina y adornada siempre es poquita. Sí, seguro, cuando se trata más del estómago que del gusto por descubrir sabores, explorar condimentos, fórmulas y recetas no convencionales, o sea, comida rara, generalmente no propias ni de las que solemos comer a diario, sino una pitanza internacional que eleve nuestros gustos y niveles de exigencia.

Entre gula y gusto

Nos referimos pues a platos sofisticados, casi artísticos, con ingredientes exclusivos o naturales, hidropónicos se diría, especies nuevas o poco conocidas, carnes, aves, mariscos o pescados de primera clase‘la comida rara, siempre será cara…’ -, la que casi siempre se disfruta en los mejores restaurantes, degustándola graciosa y lentamente en compañía de una hermosa pareja; o de un amigo a quien se le quiere dar de lo mejor. La comida que se ve y se palpa con nuestro espíritu.

La comida fina es cuando decimos: “deseo comer”. Para la comida común y corriente, aunque sabrosa también, diríamos: “tengo hambre”. Para ésta, queremos llenarnos hasta quedar somnolientos, patitiesos casi. Es gula. Para la satisfacción del gusto principalmente, esperamos pacientemente el primer plato después de las entradas, para luego irnos al segundo plato, y al tercero incluso. Y el maître nos preguntará al final, por el postre, después de que el sommelier (sumiller) se ha retirado de nuestra mesa.

Menú

Imposible aquí una lista de platos. Apenas mencionemos la langosta a la Termidor. O el pavo al limón, los contramuslos de pollo en adobo de mostaza con patatas y calabaza. La ensalada ligera de col china y pollo al estilo asiático. De postre, strudel de manzana al estilo original alemán; o una torta sacher estilo austriaco.

Ajá, y dónde y cuándo…

Tal vez el lunes 22, en el Harry Sasson de Bogotá, que queda en Carrera 9 7570. O en Andrés Carne de Res, en la Calle 11ª ´56 de Chía, al norte de la ciudad. El menú de este restaurant tiene 76 páginas. ¿Leyeron bien? En Barranquilla está Cocina 33, en Carretera 52 # 76. Ese es más bien criollo. Pero todo es exquisito. Matiz, también en Bogotá, puede darnos la mejor de la mesa catalana y mediterránea. No podemos decir más… a hacer el plan para ir a comer

Consigue significados para: ingesta, gastronomía, comensal, gula…

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